| Publicado por Emprende | Traducido por: Emprende | Autor: Armado por Carter McNamara, el martes, 29 de agosto de 2006 |
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El punto clave de una buena supervisión es la delegación efectiva. Delegar es cuando los supervisores dan responsabilidad y autoridad a sus subordinados para completar una tarea. Delegar efectivamente resulta en gente que se siente más realizada y se vuelve más productiva. Los administradores también se sienten más satisfechos y se vuelven ellos mismos más productivos porque han aprendido a confiar en que su equipo está liberado y puede atender asuntos más estratégicos.
El delegar usualmente es difícil para los nuevos gerentes, especialmente si han tenido que luchar duro para iniciar un negocio propio. Muchos administradores quieren estar cómodos, tomando las mismas decisiones que siempre han tomado. Creen que pueden hacer un mejor trabajo ellos mismos. No quieren tomar el riesgo de perder nada de su poder (irónicamente esto los hace perder el poder si no aprenden a delegar de forma efectiva). A menudo, no quieren arriesgar el dar autoridad a subordinados que podrían fallar y dañar a la empresa.
Sin embargo, hay algunos enfoques básicos para poder delegar que, con práctica, pueden constituirse en la columna vertebral de una eficaz supervisión y desarrollo. En Delegation and Team Building: No Solo Acts Please (Delegación y Construcción de Equipos: No Acciones Individuales Por Favor), Thomas R. Horton sugiere los siguientes pasos para lograr delegar:
- Delegue la tarea completa a una persona. Esto le da a la persona la responsabilidad e incrementa su motivación.
- Seleccione a la persona adecuada. Analice las cualidades y habilidades de sus subordinados y asigne la tarea a la persona más adecuada.
- Claramente especifique los resultados deseados. De información con respecto a qué, por qué, cuándo, quién, dónde y cómo. Anote toda esta información.
- Delegue responsabilidad y autoridad. Asigne la tarea, no el método para lograrla. Deje que el subordinado termine la tarea de la forma como prefiera, siempre y cuando los resultados sean los que el supervisor especificó. Deje que el empleado pueda opinar sobre la fecha en que debe ser completado el proyecto. Tome en cuenta que es posible que usted mismo no sepa cómo completar la tarea – esto sucede a menudo en los niveles de alto mando.
- Pida al empleado que le resuma el proyecto que le acaba de explicar – pregunte también su opinión sobre el proyecto y sobre los resultados que usted busca.
- Mantenga la retroalimentación constante pero no intrusiva para el proyecto. Es buena razón para obtener reportes de estatus semanales por escrito. Los reportes deben incluir lo que hicieron la semana anterior, qué piensan realizar la próxima semana y cualquier otro asunto importante. El tener reuniones con el equipo de trabajo ayuda a tener esta retroalimentación constante también.
- Mantenga abiertas las líneas de comunicación. No esté presionando al empleado, pero manténgase algo enterado de lo que está haciendo e invítelo a que le consulte cualquier cosa durante el transcurso del proyecto.
- Si no está satisfecho con los avances, no retome el proyecto de inmediato. Continúe trabajando con el empleado y asegúrese de que tengan conciencia del proyecto y de su responsabilidad.
- Evalúe y recompense el desempeño. Evalúe los resultados, no los métodos. Discuta cualquier desempeño pobre y de recompensa al éxito (incluyendo al del administrador).
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