| Publicado por Emprende.org Fuente: www.theodinstitute.org, el jueves, 26 de abril de 2007 |
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A veces es bueno realizar una corta revisión hacia atrás para quizás poder comprender mejor algo que está sucediendo ahora. En el caso de la moda que existe actualmente en relación con el tema de Inteligencia Emocional y que parece ser un tema altamente prioritario dentro del mundo empresarial, queremos señalar que hace unos cincuenta años atrás en el monumental trabajo de James March y Herbert Simon ("Organizations"; Wiley and Sons - 1958) quedaron plasmados los "límites de la racionalidad". Allí ambos autores dejaron bien en claro que las empresas, organizaciones y las personas (incluso aquellos que están en la cúspide) operan bajo lo que ellos denominaron como "racionalidad limitada". En pocas palabras esto significa que las empresas no maximizan sino que simplemente alcanzan algunos niveles de "satisfacción" en lo que buscan.
También mucho antes del famoso trabajo de Daniel Goleman ("Inteligencia Emocional; Bantam Books - 1995) el notable experto Chris Argyris sugería que el "aprendizaje llevado a la acción" (que es el que caracteriza a los empresarios) tiene mucho que ver con los afectos y sentimientos.
Durante los últimos 5 años nos han llegado cada vez más requerimientos y preguntas sobre "Inteligencia Emocional", como se relaciona con el Desarrollo Organizacional, qué hacer con ellas en la empresa, sus ventajas y desventajas, los riesgos que se han de asumir, y particularmente como implementarla de la manera más provechosa para la organización.
Ahora bien ¿que es la "Inteligencia Emocional" (I. E.) según Daniel Goleman? ¿Existe realmente un límite en cuánto a la aplicación de la "Inteligencia Cognitiva"? De acuerdo con la perspectiva de Daniel Goleman "Una visión de la naturaleza humana que pasa por alto el poder de las emociones es lamentablemente miope. El mismo nombre de Homo Sapiens, la especie pensante, resulta engañoso a la luz de la nueva valoración y visión que ofrece la ciencia con respecto al lugar que ocupan las emociones en nuestra vida. Como todos sabemos por experiencia, cuando se trata de dar forma a nuestras decisiones y a nuestras acciones, los sentimientos cuentan tanto como el pensamiento, y a menudo más. Hemos llegado muy lejos en lo que se refiere a destacar el valor y el significado de lo puramente racional - lo que mide el cociente intelectual - en la vida humana. Para bien o para mal, la inteligencia puede no tener la menor importancia cuando dominan las emociones."
Los empresarios con quienes nos hemos vinculado nos manifiestan que "parece muy difícil poner en práctica" lo que Goleman sugiere. Es por ello que nosotros sugerimos definir de un modo distinto a la I. E. Decimos entonces que la "Inteligencia Emocional es la capacidad de sentir - percibir, entender, controlar y modificar tanto las emociones propias como las ajenas". Y aquí es donde ya se comienzan a vislumbrar las enormes ventajas de llevar a la práctica los conceptos e ideas de la Inteligencia Emocional.
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